D'Cuba Jazz
Sábado, 21 de Agosto, 2021
Eddie Palmieri tiene la energía de un muchacho. Aún conserva ese sentido del humor por el que se le conoce. Nada ha podido afectar su ánimo desde que hizo maletas para viajar a Venezuela. Ni siquiera la jornada del jueves, cuando voló desde Las Vegas hasta Atlanta para encontrarse con sus
músicos y salir del aeropuerto Hartsfield-Jackson en dirección a Caracas. Tampoco el trajín de ayer, cuando dio una larga rueda de prensa que culminó después del mediodía.
El músico de 75 años de edad está sentado en un sofá en la terraza del hotel Pestana, desde la que se ve el Ávila como ninguna pintura lo ha mostrado. Su representante confiesa que no ha desayunado como corresponde, aunque el día ya va por la segunda mitad. Entre carcajadas, dice: "¡La gente no me cree, pero mientras menos como, más energía tengo!".
Cuenta que "Venezuela", el tema que grabó en el disco Palo pa` rumba (1983), nació de una visita que hizo en 1967, cuando llegó a la capital para hacer un negocio que no se concretó y aprovechó
para ir al Afinque de Marín, en San Agustín del Sur, y compartir con Mandingo, miembro de Madera, la agrupación que en 1980 sufriría un trágico accidente.
"Al momento de salir me lo prohibieron, porque dijeron que yo estaba tocando y cobrando, lo cual era mentira. Yo toqué, pero no cobré. Lo hice por gusto, ¿you know?. Eso llegó a un tribunal y me
encontré con un coronel, que tenía dos amigos abogados, con los que hice amistad y me ayudaron a resolver el problema. Así que, una vez que me fui, no pude volver por varios años. De ese sentimiento que sentí al regresar surgió la canción".
La matriz: el Bronx. Palmieri cumplirá hoy con una cita que lo tiene muy entusiasmado: a las 9:00 am visitará el Centro de Acción Social por la Música, sede principal del Sistema de Orquestas y Coros
Juveniles e Infantiles de Venezuela, que está ubicado en el bulevar Amador Bendayán. A partir de las 4:00 pm comenzará una fiesta en la plaza Diego Ibarra para celebrar una década de la nacionalización de Cantv. Por el escenario pasarán Bailatino y Francisco Pacheco. Él tocará con la orquesta La Perfecta II, un ensamble diseñado para revivir sus años mozos como salsero.
"Me han criticado por esto, pero no entienden que lo hago de corazón explica. Tocamos números que siempre me piden por todos lados. Esta orquesta tiene su potencia". El artista es parte de
ensambles de varios formatos. Uno de ellos es un cuarteto con el que viajó recientemente a Europa, cuyo baterista es el cubano Horacio "el Negro" Hernández.
"Estoy concentrado en el latin jazz porque creo que es la música del siglo XXI. Ya el arte de bailar nuestra música se ha perdido y también esa forma excitante de las orquestas.
Las que oyes en la radio ahora son latin pop y no tienen nada que ver con lo que tocábamos antes. Cuando le dicen salsa es como una falta de respeto. Esos patrones tienen su propio nombre. Hubo mucho sufrimiento para llegar a desarrollar esa percusión, esos ritmos, esas escalas...".
Viste zapatos de goma, jeans, camisa de rayas y una gorra que conmemora la victoria de los Gigantes de San Francisco en la Serie Mundial de 2010.
Sus respuestas se van construyendo poco a poco porque, en el camino, se entrecruzan anécdotas, curiosidades, chistes y algunas lecciones sobre los orígenes del bolero, el mambo y el chachachá.
El músico de origen puertorriqueño, pero nacido en Nueva York, ganó el primero de ocho premios Grammy en 1975, año en que se creó un galardón para reconocer el trabajo de artistas latinoamericanos. Ha sido siempre un innovador, un enemigo de los esquemas preestablecidos, una suerte de Miles Davis latino. Eso convirtió al pianista, que dio sus primeros pasos guiado por su
hermano Charlie, en una referencia de la salsa mundial.
"Yo nací en el barrio, en Harlem, pero cuando tenía como 5 ó 6 años de edad nos mudamos al Bronx. Cuando era adolescente, se escuchaba continuamente en la radio comercial piezas de Machito y sus Afrocubanos, Tito Puente y Tito Rodríguez. Eso no existe ahora, que pones la radio y te quieres tirar por la ventana dice con sarcasmo. Pero La Perfecta se montó en tarima y les dio guerra a esas orquestas. Ahí cambió todo, porque nunca se había visto una orquesta así. Sí se usaban varios trombones, saxofones y trompetas, pero nadie puso dos trombones al frente con una flauta de madera, un cantante y el ritmo que le pusieron tipos como Manny Oquendo. El reto era venir con los mejores y meterle candela a cualquiera, sin miedo y con orgullo.
Nos impulsaba el respeto por la música y la presentación en directo".
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Eddie Palmieri : Creo que el latin jazz es la musica del siglo XXI
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Eddie Palmieri : Creo que el latin jazz es la musica del siglo XXI

Por: Gerardo Guarache
Fecha: 2012.05.30
Fuente: jazz mestizo
Eddie Palmieri tiene la energía de un muchacho. Aún conserva ese sentido del humor por el que se le conoce. Nada ha podido afectar su ánimo desde que hizo maletas para viajar a Venezuela. Ni siquiera la jornada del jueves, cuando voló desde Las Vegas hasta Atlanta para encontrarse con sus
músicos y salir del aeropuerto Hartsfield-Jackson en dirección a Caracas. Tampoco el trajín de ayer, cuando dio una larga rueda de prensa que culminó después del mediodía.
El músico de 75 años de edad está sentado en un sofá en la terraza del hotel Pestana, desde la que se ve el Ávila como ninguna pintura lo ha mostrado. Su representante confiesa que no ha desayunado como corresponde, aunque el día ya va por la segunda mitad. Entre carcajadas, dice: "¡La gente no me cree, pero mientras menos como, más energía tengo!".
Cuenta que "Venezuela", el tema que grabó en el disco Palo pa` rumba (1983), nació de una visita que hizo en 1967, cuando llegó a la capital para hacer un negocio que no se concretó y aprovechó
para ir al Afinque de Marín, en San Agustín del Sur, y compartir con Mandingo, miembro de Madera, la agrupación que en 1980 sufriría un trágico accidente.
"Al momento de salir me lo prohibieron, porque dijeron que yo estaba tocando y cobrando, lo cual era mentira. Yo toqué, pero no cobré. Lo hice por gusto, ¿you know?. Eso llegó a un tribunal y me
encontré con un coronel, que tenía dos amigos abogados, con los que hice amistad y me ayudaron a resolver el problema. Así que, una vez que me fui, no pude volver por varios años. De ese sentimiento que sentí al regresar surgió la canción".
La matriz: el Bronx. Palmieri cumplirá hoy con una cita que lo tiene muy entusiasmado: a las 9:00 am visitará el Centro de Acción Social por la Música, sede principal del Sistema de Orquestas y Coros
Juveniles e Infantiles de Venezuela, que está ubicado en el bulevar Amador Bendayán. A partir de las 4:00 pm comenzará una fiesta en la plaza Diego Ibarra para celebrar una década de la nacionalización de Cantv. Por el escenario pasarán Bailatino y Francisco Pacheco. Él tocará con la orquesta La Perfecta II, un ensamble diseñado para revivir sus años mozos como salsero.
"Me han criticado por esto, pero no entienden que lo hago de corazón explica. Tocamos números que siempre me piden por todos lados. Esta orquesta tiene su potencia". El artista es parte de
ensambles de varios formatos. Uno de ellos es un cuarteto con el que viajó recientemente a Europa, cuyo baterista es el cubano Horacio "el Negro" Hernández.
"Estoy concentrado en el latin jazz porque creo que es la música del siglo XXI. Ya el arte de bailar nuestra música se ha perdido y también esa forma excitante de las orquestas.
Las que oyes en la radio ahora son latin pop y no tienen nada que ver con lo que tocábamos antes. Cuando le dicen salsa es como una falta de respeto. Esos patrones tienen su propio nombre. Hubo mucho sufrimiento para llegar a desarrollar esa percusión, esos ritmos, esas escalas...".
Viste zapatos de goma, jeans, camisa de rayas y una gorra que conmemora la victoria de los Gigantes de San Francisco en la Serie Mundial de 2010.
Sus respuestas se van construyendo poco a poco porque, en el camino, se entrecruzan anécdotas, curiosidades, chistes y algunas lecciones sobre los orígenes del bolero, el mambo y el chachachá.
El músico de origen puertorriqueño, pero nacido en Nueva York, ganó el primero de ocho premios Grammy en 1975, año en que se creó un galardón para reconocer el trabajo de artistas latinoamericanos. Ha sido siempre un innovador, un enemigo de los esquemas preestablecidos, una suerte de Miles Davis latino. Eso convirtió al pianista, que dio sus primeros pasos guiado por su
hermano Charlie, en una referencia de la salsa mundial.
"Yo nací en el barrio, en Harlem, pero cuando tenía como 5 ó 6 años de edad nos mudamos al Bronx. Cuando era adolescente, se escuchaba continuamente en la radio comercial piezas de Machito y sus Afrocubanos, Tito Puente y Tito Rodríguez. Eso no existe ahora, que pones la radio y te quieres tirar por la ventana dice con sarcasmo. Pero La Perfecta se montó en tarima y les dio guerra a esas orquestas. Ahí cambió todo, porque nunca se había visto una orquesta así. Sí se usaban varios trombones, saxofones y trompetas, pero nadie puso dos trombones al frente con una flauta de madera, un cantante y el ritmo que le pusieron tipos como Manny Oquendo. El reto era venir con los mejores y meterle candela a cualquiera, sin miedo y con orgullo.
Nos impulsaba el respeto por la música y la presentación en directo".
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