D'Cuba Jazz
Sábado, 21 de Agosto, 2021
La Habana. Afectuoso como le conocí hace más de una década, el genio musical de Dafnis Prieto le brota tan espontáneo como cuando sonríe al reencontrarnos después de unos años sin vernos.
Casi no ha cambiado en lo físico -sigue teniendo cara de muchachito bueno con su breve barbita, Nada denuncia que ya han pasado 37 años desde que naciera en su Santa Clara querida.
Desde el centro de Cuba acababa de llegar, luego de pasar unos días con su familia, cuando me llevó su increíble última producción, "Dafnis Prieto Proverb Trio", que saldrá en breve al mercado
Y mientras comencé a escribir, empecé a oírla para entender su anuncio: "es algo que deja el jazz a un lado". pero tuve que alejarme del teclado para concentrarme en escuchar esta novedosa propuesta, una ruptura no sólo con los múltiples caminos por los que ha caminado en su intensa carrera.
Dafnis y sus hermanados Jason Linder ante los teclados y el cantante Kokayi, crean en esta primera producción -editada por su sello Dafnison Music- un mundo sonoro sin etiquetas ni clasificaciones.
Ya había leído sobre ellos cuando hace unos meses se presentaron en Puerto Rico, pero por muy buenas que fueran las descripciones no se podían acercar a una audición como la acabo de disfrutar, en el más amplio sentido musical.
No es secreta mi predilección por el jazz, aunque aprecio muchos tipos de música, desde la popular bailable y la llamada clásica, hasta la folclórica y la romántica. Sin embargo, como me advirtió mi joven amigo el proyecto que desarrolla ahora es inédito, al menos para mis oídos.
Porque la improvisación espontánea puede llevar a pensar en el "free jazz" o el de la vanguardia atonal, que respeto pero no es de mis preferidos (no obstante un Coltrane, Shepp o Cecil Taylor). Pero lo que estos compinches del sonido hacen se escapa de ese universo.
Me explica Dafnis que ellos no saben que van a tocar cuando comienzan a hacer música. Los compases iniciales son sólo eso porque lo que se desarrolla después es un diálogo de lenguajes misteriosos pero, a la vez, comprensibles; un entrelazamiento de creaciones impredecibles que los otros siguen, suman, incorporan, desarrollan, hacen suyas y se imbrican de forma tan armoniosa que el oyente duda de la afirmación de que no las han ensayado.
Me viene a la mente un elogio que leí hace un tiempo, de Uli Fuchs, quien lo considera entre los tres bateristas jóvenes más importantes e influyentes del jazz contemporáneo:
"Dafnis, tiene la fantasía, el colorido del sonido y el talento de
bandleader de Art Blakey, la fuerza y el drive de Elvin Jones y por fin la rapidez combinada con capacidad de interactuación y la sensibilidad que conocíamos de Tony Williams"
Compararle con tres de los mas grandes baterístas de jazz de todos los tiempos podrá parecer exageración de un entusiasta y no me atrevo a sumarme a ese criterio para evitar se me tilde de estar parcializado en mi juicio, aunque no me escondo para expresar mi simpatía por este gran ser humano.
Pero lo cierto es que su espectro de colaboraciones y contribuciones abarcan un arco amplísimo que va desde la latinidad de Eddie Palmieri, Michel Camilo y Bobby Carcassés a atmósferas muy distintas de Steve Coleman y Kip Hanharan.
Música para diversos formatos y corrientes, incluyendo la danza contemporánea, le hacen de los creadores jóvenes más talentosos de la actualidad mundial.
Ello explica el haber recibido en septiembre de 2011 la beca de la Fundación MacArthur conocida como "Genius Grant" dotada con $500,000. Es el primer músico cubano en obtenerla y el segundo baterista desde que fue creada en 1981. El anterior fue Max Roach, en 1988.
A raíz de ese premio, le dijo a Diego Ortega que "para mí implica muchas cosas a la vez, empezando por el hecho de que, viniendo de donde uno viene, de Cuba..."
Y a Cuba siempre regresa
La significación que tiene para él la tierra que le vio nacer y donde dio sus primeros pasos musicales se aprecia en muchos de los pasajes y títulos de la primera obra del Proverb Trío, desde The Magic Danzonete a Vamos a Jugar.
El fornido afronorteamericano Kokayi por momentos se asemeja a Bobby McFerrin, procede de las huestes de Steve Coleman y se le considera cantante de rap, A Jason Linder se le elogia desde hace años por sus conceptos novedosos sin perder las ideas clásicas del jazz.
Sin ellos, me confiesa Dafnis, no sabría como llevar a cabo esta experiencia ahora plasmada en disco compacto.
Al trío se le puede considerar su actual punta visible de un iceberg que se ha expresado, bajo su liderazgo, en el Absolute Quintet, en el Si o Si Quartet y en su Septeto.
El maestro que siempre tiene a flor de piel se manifiesta también contento con la próxima aparición de su primer libro sobre la batería, y la percusión en general, en el que expondrá también su personal filosofía creativa.
Esta concepción trasciende géneros porque pretende reflejar la vida, sus raíces y sueños. Todo le inspira, desde el jazz y el hip hop a lo clásico. Le parece más importante reflejar "quién tú eres y no quien quieres ser".
Con palabras sencillas, como son las de todos los grandes, trata de explicar su arte: "es mas que una acción, es una reacción a lo que está sucediendo".
Por eso, como la propia vida es cambiante, su forma de hacer música será siempre un proceso en continuo y ascendente desarrollo.
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Dafnis Prieto y su creación impredecible Más allá del jazz
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Dafnis Prieto y su creación impredecible Más allá del jazz

Por: José Dos Santos
Fecha: 2012.06.14
Fuente: CubaNow
La Habana. Afectuoso como le conocí hace más de una década, el genio musical de Dafnis Prieto le brota tan espontáneo como cuando sonríe al reencontrarnos después de unos años sin vernos.
Casi no ha cambiado en lo físico -sigue teniendo cara de muchachito bueno con su breve barbita, Nada denuncia que ya han pasado 37 años desde que naciera en su Santa Clara querida.
Desde el centro de Cuba acababa de llegar, luego de pasar unos días con su familia, cuando me llevó su increíble última producción, "Dafnis Prieto Proverb Trio", que saldrá en breve al mercado
Y mientras comencé a escribir, empecé a oírla para entender su anuncio: "es algo que deja el jazz a un lado". pero tuve que alejarme del teclado para concentrarme en escuchar esta novedosa propuesta, una ruptura no sólo con los múltiples caminos por los que ha caminado en su intensa carrera.
Dafnis y sus hermanados Jason Linder ante los teclados y el cantante Kokayi, crean en esta primera producción -editada por su sello Dafnison Music- un mundo sonoro sin etiquetas ni clasificaciones.
Ya había leído sobre ellos cuando hace unos meses se presentaron en Puerto Rico, pero por muy buenas que fueran las descripciones no se podían acercar a una audición como la acabo de disfrutar, en el más amplio sentido musical.
No es secreta mi predilección por el jazz, aunque aprecio muchos tipos de música, desde la popular bailable y la llamada clásica, hasta la folclórica y la romántica. Sin embargo, como me advirtió mi joven amigo el proyecto que desarrolla ahora es inédito, al menos para mis oídos.
Porque la improvisación espontánea puede llevar a pensar en el "free jazz" o el de la vanguardia atonal, que respeto pero no es de mis preferidos (no obstante un Coltrane, Shepp o Cecil Taylor). Pero lo que estos compinches del sonido hacen se escapa de ese universo.
Me explica Dafnis que ellos no saben que van a tocar cuando comienzan a hacer música. Los compases iniciales son sólo eso porque lo que se desarrolla después es un diálogo de lenguajes misteriosos pero, a la vez, comprensibles; un entrelazamiento de creaciones impredecibles que los otros siguen, suman, incorporan, desarrollan, hacen suyas y se imbrican de forma tan armoniosa que el oyente duda de la afirmación de que no las han ensayado.
Me viene a la mente un elogio que leí hace un tiempo, de Uli Fuchs, quien lo considera entre los tres bateristas jóvenes más importantes e influyentes del jazz contemporáneo:
"Dafnis, tiene la fantasía, el colorido del sonido y el talento de
bandleader de Art Blakey, la fuerza y el drive de Elvin Jones y por fin la rapidez combinada con capacidad de interactuación y la sensibilidad que conocíamos de Tony Williams"
Compararle con tres de los mas grandes baterístas de jazz de todos los tiempos podrá parecer exageración de un entusiasta y no me atrevo a sumarme a ese criterio para evitar se me tilde de estar parcializado en mi juicio, aunque no me escondo para expresar mi simpatía por este gran ser humano.
Pero lo cierto es que su espectro de colaboraciones y contribuciones abarcan un arco amplísimo que va desde la latinidad de Eddie Palmieri, Michel Camilo y Bobby Carcassés a atmósferas muy distintas de Steve Coleman y Kip Hanharan.
Música para diversos formatos y corrientes, incluyendo la danza contemporánea, le hacen de los creadores jóvenes más talentosos de la actualidad mundial.
Ello explica el haber recibido en septiembre de 2011 la beca de la Fundación MacArthur conocida como "Genius Grant" dotada con $500,000. Es el primer músico cubano en obtenerla y el segundo baterista desde que fue creada en 1981. El anterior fue Max Roach, en 1988.
A raíz de ese premio, le dijo a Diego Ortega que "para mí implica muchas cosas a la vez, empezando por el hecho de que, viniendo de donde uno viene, de Cuba..."
Y a Cuba siempre regresa
La significación que tiene para él la tierra que le vio nacer y donde dio sus primeros pasos musicales se aprecia en muchos de los pasajes y títulos de la primera obra del Proverb Trío, desde The Magic Danzonete a Vamos a Jugar.
El fornido afronorteamericano Kokayi por momentos se asemeja a Bobby McFerrin, procede de las huestes de Steve Coleman y se le considera cantante de rap, A Jason Linder se le elogia desde hace años por sus conceptos novedosos sin perder las ideas clásicas del jazz.
Sin ellos, me confiesa Dafnis, no sabría como llevar a cabo esta experiencia ahora plasmada en disco compacto.
Al trío se le puede considerar su actual punta visible de un iceberg que se ha expresado, bajo su liderazgo, en el Absolute Quintet, en el Si o Si Quartet y en su Septeto.
El maestro que siempre tiene a flor de piel se manifiesta también contento con la próxima aparición de su primer libro sobre la batería, y la percusión en general, en el que expondrá también su personal filosofía creativa.
Esta concepción trasciende géneros porque pretende reflejar la vida, sus raíces y sueños. Todo le inspira, desde el jazz y el hip hop a lo clásico. Le parece más importante reflejar "quién tú eres y no quien quieres ser".
Con palabras sencillas, como son las de todos los grandes, trata de explicar su arte: "es mas que una acción, es una reacción a lo que está sucediendo".
Por eso, como la propia vida es cambiante, su forma de hacer música será siempre un proceso en continuo y ascendente desarrollo.
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