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Sábado, 21 de Agosto, 2021
FOTO: EL ARTISTA MARTINIQUÉS MARC MARIE JOSEPH ANTE SUS OBRAS EN EL CENTRO PROVINCIAL DE ARTE DE SANTIAGO DE CUBA.
Realmente deslumbrante, por el calado conceptual de las propuestas y su altísimo nivel de realización técnica, resaltan las exposiciones Maditierra, colectiva de seis creadores, y Frontera caribeña, de Michael Caruge, ambas acogidas por el Centro Provincial de Arte, diligentemente conducido por la artista santiaguera Gretel Arrate.
Siendo diversas las expresiones allí desplegadas, todas, sin embargo, coinciden en un punto: la elaboración de un discurso crítico, y a veces desgarrador, sobre la identidad martiniquesa, isla que todavía responde a un estatus colonial por mucho que Francia la considere como territorio de ultramar y región con relativa autonomía en su gestión.
Esa condición gravita sobre el origen y el destino de la creación visual, los circuitos de legitimación y el sentido de pertenencia de los artistas a una realidad determinada. En el caso de los que exponen en Santiago, todos viven y trabajan en Martinica y defienden la posibilidad de expresarse desde esa matriz.
Hervé Beuze, en cuya obra es visible su dedicación profesional a la escenografía, resulta explícito en su reafirmación identitaria, al asumir el mapa de la isla como punto de partida de sus composiciones.
Robert Charlotte fotografía con pulcritud diríase aséptica, a los personajes vinculados con la lidia de gallos. Raymond Medelice, cercano a la estética de Basquiat, se apoya en los recursos gráficos para comunicar diversos estados de ánimo. Helene Raffestin encarna la perspectiva de género, la mujer como objeto y sujeto de consumo, en tanto Sentier trata de pulsar en sus ejercicios panorámicos el abigarrado paisaje físico y cultural de la isla.
Este cronista pudo intercambiar con uno de los seis creadores de la muestra colectiva, Marc Marie Joseph, obsedido con la memoria como factor dominante en sus realizaciones: "No podemos perderla, pues entonces no sabríamos guiar nuestros pasos ni descubrir nuestra manera de ser y sentir".
Joseph se presenta en Santiago con piezas que recorren los caminos de la economía de plantación y la industria licorera, y las marcas controvertidas pero auténticas que dejaron en la cultura popular.
En cuanto a Frontera caribeña, Michael Caruge desarrolla una secuencia de cuadros en los que devela las máscaras y simulaciones, pero también las angustias y frustraciones de los martiniqueses de la diáspora.
Al finalizar el recorrido por ambas exposiciones, habrá que coincidir con unas palabras dichas por Hervé Beuze para explicarse a sí mismo y valen para los demás: "No estoy a la búsqueda de una cultura mítica. La cultura es un proceso de construcción permanente como el magma del mundo."
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Fiesta del Fuego 2012 Discursos fronterizos de una identidad
NOTICIAS
Fiesta del Fuego 2012 Discursos fronterizos de una identidad

Por: PEDRO DE LA HOZ
Fecha: 2012.07.09
Fuente: Granma
FOTO: EL ARTISTA MARTINIQUÉS MARC MARIE JOSEPH ANTE SUS OBRAS EN EL CENTRO PROVINCIAL DE ARTE DE SANTIAGO DE CUBA.
Realmente deslumbrante, por el calado conceptual de las propuestas y su altísimo nivel de realización técnica, resaltan las exposiciones Maditierra, colectiva de seis creadores, y Frontera caribeña, de Michael Caruge, ambas acogidas por el Centro Provincial de Arte, diligentemente conducido por la artista santiaguera Gretel Arrate.
Siendo diversas las expresiones allí desplegadas, todas, sin embargo, coinciden en un punto: la elaboración de un discurso crítico, y a veces desgarrador, sobre la identidad martiniquesa, isla que todavía responde a un estatus colonial por mucho que Francia la considere como territorio de ultramar y región con relativa autonomía en su gestión.
Esa condición gravita sobre el origen y el destino de la creación visual, los circuitos de legitimación y el sentido de pertenencia de los artistas a una realidad determinada. En el caso de los que exponen en Santiago, todos viven y trabajan en Martinica y defienden la posibilidad de expresarse desde esa matriz.
Hervé Beuze, en cuya obra es visible su dedicación profesional a la escenografía, resulta explícito en su reafirmación identitaria, al asumir el mapa de la isla como punto de partida de sus composiciones.
Robert Charlotte fotografía con pulcritud diríase aséptica, a los personajes vinculados con la lidia de gallos. Raymond Medelice, cercano a la estética de Basquiat, se apoya en los recursos gráficos para comunicar diversos estados de ánimo. Helene Raffestin encarna la perspectiva de género, la mujer como objeto y sujeto de consumo, en tanto Sentier trata de pulsar en sus ejercicios panorámicos el abigarrado paisaje físico y cultural de la isla.
Este cronista pudo intercambiar con uno de los seis creadores de la muestra colectiva, Marc Marie Joseph, obsedido con la memoria como factor dominante en sus realizaciones: "No podemos perderla, pues entonces no sabríamos guiar nuestros pasos ni descubrir nuestra manera de ser y sentir".
Joseph se presenta en Santiago con piezas que recorren los caminos de la economía de plantación y la industria licorera, y las marcas controvertidas pero auténticas que dejaron en la cultura popular.
En cuanto a Frontera caribeña, Michael Caruge desarrolla una secuencia de cuadros en los que devela las máscaras y simulaciones, pero también las angustias y frustraciones de los martiniqueses de la diáspora.
Al finalizar el recorrido por ambas exposiciones, habrá que coincidir con unas palabras dichas por Hervé Beuze para explicarse a sí mismo y valen para los demás: "No estoy a la búsqueda de una cultura mítica. La cultura es un proceso de construcción permanente como el magma del mundo."
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