D'Cuba Jazz
Sábado, 21 de Agosto, 2021
Tuvo su primera trompeta en el segundo año del Conservatorio. «Era una trompeta werclem checa, no recuerdo ni siquiera cómo se escribe (risas). No era mi trompeta, era de la escuela, y con diez años empecé a dar mis primeras notas». Luego, durante el periodo especial, tuvo una trompeta Olds Constellation u Olds Ambassador. «La compré reuniendo dinero, haciendo manualidades con barro y vendiéndolas. Hice un gran esfuerzo, con la ayuda de mi hermano y mi familia».
Durante dos o tres años lo acompañó esa trompeta. Estudiaba con ella y era un poco más apropiada que la checa. «Era un instrumento norteamericano, muy viejito también, pero tenía un buen sonido».
La carrera musical de Yasek Manzano está colmada de aprendizajes y puntos de inflexión trascendentes. «Todo empezó cuando decidí aprender jazz y, por supuesto, eso se lo debo a Bobby Carcassés. Él fue quien me introdujo en este mundo». Con apenas 13 años fue el ganador del Primer Premio en el Concurso Nacional Amadeo Roldán, a la vez que el showman cubano le compartía grabaciones y ejercicios. Bobby le mostró el camino y Yasek comenzó a participar esporádicamente en las presentaciones de su mentor. «Bobby tenía una peña en la Casa de la Cultura de Plaza, todos los martes a las siete de la noche. Yo participaba en ellas». Con casi 15 años Yasek intervino en el Festival de Jazz del año 1994, por primera vez oficialmente, con Bobby Carcassés y su grupo. Pero como en todo impulso, siempre hay más personas a las que agradecer. «Por ejemplo, a Chucho Valdés, por haberme hecho parte de su banda. Juntos participamos en un festival de jazz en Santo Domingo, uno en Varadero y en dos ocasiones en el Festival Internacio al Jazz Plaza».
Es imposible pasar por alto que a finales de los noventa, tras compartir escenario con Winston Marsalis, prestigioso trompetista norteamericano y director de la orquesta de jazz del Lincoln Center, obtuvo una beca para estudiar en un programa especial de jazz en la prestigiosa Juilliard School, en Nueva York. Marsallis, poco después, sería su maestro en dicha escuela. «Otros momentos importantes han sido las colaboraciones que he hecho con grandes músicos en Sudáfrica, y haber participado como invitado del maestro Arturo O’Farrill en varios conciertos en Nueva York y en distintas ediciones del Jazz Plaza. Incluso, trabajé en un espectáculo con la compañía Malpaso, donde dirigí los ensayos y el ensamble musical de una obra de Arturo O’Farrill interpretada por dicha compañía». Además, ha compartido escenario con Chucho Valdés, Orlando Valle «Maraca», Celia Cruz, la orquesta Los Van Van, el grupo Irakere y los trompetistas norteamericanos Roy Hargrove y Nicholas Payton, entre otros.
Para Yasek Manzano la música, particularmente el jazz, tiene una universalidad sin límites que la hace unir personas y regiones. «La música es el lenguaje donde existe la verdadera democracia, donde se puede vivir la interacción espiritual y creativa entre todos los artistas.Tener un Festival de Jazz en nuestro país, a pesar de todas las condiciones adversas, revive la cultura cubana y da chance a las nuevas visiones que siempre van a estar presentes, porque el artista cubano se reinventa contantemente.Y esa también es la esencia de los jazzistas: crear, improvisar, interactuar con otros músicos del mundo.Tener semejante espacio es muy importante para los artistas y para el público. Han sucedido cosas muy interesantes,han venido músicos importantes, y tal intercambio es algo que enriquece nuestra cultura».
Este año tener el Festival online permite que el evento llegue a más personas. «Aprecio muchísimo la idea de mantener el Festival sea como sea. Valoro el esfuerzo de que podamos tener el Jazz Plaza online donde los artis tas colaboren, manden los materiales, presentaciones en vivo y videos». Yasek Manzano valora el esfuerzo de preservar el espacio desde los dispositivos, en casa, y mantener viva esa luz que nos trae el Festival. «Deseo una larga vida al evento y agradezco muchísimo que me incluyan en tal espacio».
La novedad virtual atraerá público y demandará otra manera de gestión económica para el sector de la música. «Les permitirá a los músicos estar protegidos, no estar expuestos a enfermarse en las grandes salas con el público. Pueden hacer su trabajo estando aislados, promover su concepto artístico y seguir creciendo. Espero que estos momentos nos traigan nuevas ideas y creatividad a la hora de gestionar la cultura y la música cubana».
Aparejado a lo anterior, existe una desventaja que es cardinal para todo músico. «Se trata de vivir el arte, enfrentar el arte, estar presente en el momento en que se hace arte. Es una de las cosas más importantes que tiene la música: el acto de ir al teatro, sentir la energía y acstica del lugar, el horario, la curaduría, el repertorio. Dicho proceso y presentación no tiene comparación, por más que tratemos de suplirlo con buenas interpretaciones online, con un buen discurso para las canciones. No es lo mismo que ver al artista en vivo, poder sentir que suena directo la trompeta, experimentar esa energía a unos metros de ti».
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YASEK MANZANo Un músico que se reinventa
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YASEK MANZANo Un músico que se reinventa

Por: Isely Ravelo Rojas
Fecha: 2021.01.23
Fuente: Diario Jazz Plaza 2021
Tuvo su primera trompeta en el segundo año del Conservatorio. «Era una trompeta werclem checa, no recuerdo ni siquiera cómo se escribe (risas). No era mi trompeta, era de la escuela, y con diez años empecé a dar mis primeras notas». Luego, durante el periodo especial, tuvo una trompeta Olds Constellation u Olds Ambassador. «La compré reuniendo dinero, haciendo manualidades con barro y vendiéndolas. Hice un gran esfuerzo, con la ayuda de mi hermano y mi familia».
Durante dos o tres años lo acompañó esa trompeta. Estudiaba con ella y era un poco más apropiada que la checa. «Era un instrumento norteamericano, muy viejito también, pero tenía un buen sonido».
La carrera musical de Yasek Manzano está colmada de aprendizajes y puntos de inflexión trascendentes. «Todo empezó cuando decidí aprender jazz y, por supuesto, eso se lo debo a Bobby Carcassés. Él fue quien me introdujo en este mundo». Con apenas 13 años fue el ganador del Primer Premio en el Concurso Nacional Amadeo Roldán, a la vez que el showman cubano le compartía grabaciones y ejercicios. Bobby le mostró el camino y Yasek comenzó a participar esporádicamente en las presentaciones de su mentor. «Bobby tenía una peña en la Casa de la Cultura de Plaza, todos los martes a las siete de la noche. Yo participaba en ellas». Con casi 15 años Yasek intervino en el Festival de Jazz del año 1994, por primera vez oficialmente, con Bobby Carcassés y su grupo. Pero como en todo impulso, siempre hay más personas a las que agradecer. «Por ejemplo, a Chucho Valdés, por haberme hecho parte de su banda. Juntos participamos en un festival de jazz en Santo Domingo, uno en Varadero y en dos ocasiones en el Festival Internacio al Jazz Plaza».
Es imposible pasar por alto que a finales de los noventa, tras compartir escenario con Winston Marsalis, prestigioso trompetista norteamericano y director de la orquesta de jazz del Lincoln Center, obtuvo una beca para estudiar en un programa especial de jazz en la prestigiosa Juilliard School, en Nueva York. Marsallis, poco después, sería su maestro en dicha escuela. «Otros momentos importantes han sido las colaboraciones que he hecho con grandes músicos en Sudáfrica, y haber participado como invitado del maestro Arturo O’Farrill en varios conciertos en Nueva York y en distintas ediciones del Jazz Plaza. Incluso, trabajé en un espectáculo con la compañía Malpaso, donde dirigí los ensayos y el ensamble musical de una obra de Arturo O’Farrill interpretada por dicha compañía». Además, ha compartido escenario con Chucho Valdés, Orlando Valle «Maraca», Celia Cruz, la orquesta Los Van Van, el grupo Irakere y los trompetistas norteamericanos Roy Hargrove y Nicholas Payton, entre otros.
Para Yasek Manzano la música, particularmente el jazz, tiene una universalidad sin límites que la hace unir personas y regiones. «La música es el lenguaje donde existe la verdadera democracia, donde se puede vivir la interacción espiritual y creativa entre todos los artistas.Tener un Festival de Jazz en nuestro país, a pesar de todas las condiciones adversas, revive la cultura cubana y da chance a las nuevas visiones que siempre van a estar presentes, porque el artista cubano se reinventa contantemente.Y esa también es la esencia de los jazzistas: crear, improvisar, interactuar con otros músicos del mundo.Tener semejante espacio es muy importante para los artistas y para el público. Han sucedido cosas muy interesantes,han venido músicos importantes, y tal intercambio es algo que enriquece nuestra cultura».
Este año tener el Festival online permite que el evento llegue a más personas. «Aprecio muchísimo la idea de mantener el Festival sea como sea. Valoro el esfuerzo de que podamos tener el Jazz Plaza online donde los artis tas colaboren, manden los materiales, presentaciones en vivo y videos». Yasek Manzano valora el esfuerzo de preservar el espacio desde los dispositivos, en casa, y mantener viva esa luz que nos trae el Festival. «Deseo una larga vida al evento y agradezco muchísimo que me incluyan en tal espacio».
La novedad virtual atraerá público y demandará otra manera de gestión económica para el sector de la música. «Les permitirá a los músicos estar protegidos, no estar expuestos a enfermarse en las grandes salas con el público. Pueden hacer su trabajo estando aislados, promover su concepto artístico y seguir creciendo. Espero que estos momentos nos traigan nuevas ideas y creatividad a la hora de gestionar la cultura y la música cubana».
Aparejado a lo anterior, existe una desventaja que es cardinal para todo músico. «Se trata de vivir el arte, enfrentar el arte, estar presente en el momento en que se hace arte. Es una de las cosas más importantes que tiene la música: el acto de ir al teatro, sentir la energía y acstica del lugar, el horario, la curaduría, el repertorio. Dicho proceso y presentación no tiene comparación, por más que tratemos de suplirlo con buenas interpretaciones online, con un buen discurso para las canciones. No es lo mismo que ver al artista en vivo, poder sentir que suena directo la trompeta, experimentar esa energía a unos metros de ti».
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