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JAZZ PLAZA 2021 : LUCES DE UN FESTIVAL

Por: jds
Fecha: 2021.01.25

Más allá de la novedad de ser el primero “on line”, una modalidad muy recomendable para continuar en un futuro sin pandemia, la más reciente cita cumbre del jazz en Cuba aportó valores agregados a sus múltiples contenidos musicales.

Trato de relacionar algunos a mi juicio, no en orden de importancia porque todos valen la pena:

-Permitió visibilidad masiva (con énfasis en las redes sociales tan de moda entre las nuevas generaciones) del fortísimo movimiento musical que cultiva el género en Cuba y sus derivaciones, admiradores y conocedores.

-Dio cabida a multiplicidad de criterios --históricos y actuales, informativos y valorativos—que sin ser necesariamente nuevos nunca habían tenido la posibilidad de ser expuestos con tanta fuerza, coherencia y utilidad para extraer enseñanzas, no sólo para los creadores y seguidores, sino para los decisores en el campo de la cultura. Botón de muestra lo expresado por el veterano músico, productor y arreglista Emilio Vega en un panel del Coloquio trasmitido por el Canal Clave: “es lamentable que pase con Emiliano Salvador, como con muchos otros… (Polo Montañez, Roberto Faz, Tito Gómez) hay olvido, desconocimiento, poco estudio y respeto… A veces vemos que en países de Europa o Estados Unidos, que no tienen mucho que ver con la cultura cubana, le dan importancia a esos personajes, y aquí no sucede eso. En México hay festivales de danzón, bolero... Lamento el nivel de despreocupación por no apoyar, no vivir con ese orgullo, por los que hicieron posible la existencia de tantos géneros y la fama de la música cubana a nivel universal.

-Rescató de archivos, colecciones e internet materiales valiosos, desde testimonios desconocidos hasta joyas fílmicas enmohecidas por el desuso, que podrían integrar un espacio fijo de plataformas mas accesibles para el común de los cubanos interesados, que somos muchos, como el Canal Clave, el más musical de la televisión nacional.

-Demostró que Cuba cuenta con capacidad técnica, conocimientos y voluntad para no dejarse vencer ante un demoledor desafío como lo ha constituido la actual pandemia, la cual ha llevado a la suspensión de festivales tan relevantes, en lo planetario, como el suizo de Montreux.

-Estimuló a los músicos cubanos a dar rienda a sus ideas creativas “a distancia”, con el efecto benefactor de difundir sus esfuerzos y realizaciones mas recientes, en sus respectivos y obligatorios encierros –algunos en distantes geografías—y así confirmarles la utilidad y justa valoración de su quehacer artístico en su terruño natal.

-Internacionalizó esta edición no solo por el acceso a ella de forma remota –aunque numerosos grupos de turistas tuvieron que posponer sus planes de concurrencia—sino, en especial, por la asistencia virtual en decenas de otros países mediante las nuevas tecnologías, entre ellos una ilustrísima representación de figuras de Chicago, muchas de ellas cabeza de cartel en cualquier escenario mundial del género. Un dato final:  El Festival, luego de 6 días de desarrollo virtual. tuvo 70 trasmisiones y un total de 35 horas al aire. 157 Páginas enlazadas, 158 091 reproducciones de video, un alcance de 682 017 y casi 25 mil interacciones.

Y como casi siempre que hay fuertes luces, quedan algunos puntos en la penumbra, creo necesario también apuntar los que noté:

-Descoordinación entre lo anunciado previamente y lo presentado luego en el Canal Clave, al que le faltó identificar claramente de su parrilla habitual los muchos conciertos correspondientes al Jazz Plaza.

-Faltó una mayor difusión de la importancia de los participantes “remotos” para aquilatar mejor, para los no especialistas, el relieve de esa presencia.

-Con el streaming-cuba, páginas de facebook, el portal del Ministerio de Cultura (cada día mejor) y los espacios dentro de programas como Buenos Días y Noticieros de la Televisión, no se satisfacen todas las expectativas siempre presentes de los veteranos y generaciones intermedias aficionados al jazz en nuestro país con poco acceso aún a los modernos sistemas de comunicación global.

Por esto último, cierro con una recomendación: para próximos Festivales, con o sin Sar-Cov-2, tener emisoras radiales, de alcance nacional, que, de forma excepcional, trasmita conciertos y paneles especializados, para que su disfrute llegue a mas interesados. Pienso, entre ellas, en CMBF, que cuenta con el programa decano del género, con mas de medio siglo de existencia y segura disposición de colaborar en ello.

 

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