D'Cuba Jazz
Sábado, 21 de Agosto, 2021
Gracias, Chucho, le diríamos en este año que cumplirá 80 de haber llegado a esta tierra. Gracias.
Y en franco homenaje a su legado, aún inagotable, los saxofonistas Alfred
Thompson y Carlos Miyares, miembro del Cuban Sax Quintet y líder de
Cuban Quintet, respectivamente, y el musicólogo Miguel Ángel García
confluyeron en la sesión Tributo de este domingo en el XVI Coloquio
Internacional Leonardo Acosta in memoriam.
A Chucho Valdés se le reconoció su trascendental legado, durante la
sesión Tributo de este domingo en el Coloquio Internacional Leonardo
Acosta in memoriam. Fotos: Tomadas de Streaming Cuba
Recordaron la trayectoria de Chucho, desde que fue ese niño prodigio en
medio de una familia de genios. La Orquesta Cubana de Música Moderna, el
combo, luego en 1973 Irakere, el cuarteto, Chucho Valdés y los Afro-Cuban
Messengers, el quinteto... incansable, Chucho.
De este cubano universal, seleccionado tempranamente como uno de los cinco
mejores pianistas del mundo junto a Bill Evans, Oscar Peterson, Herbie
Hancock y Chick Corea, ¿cuánto no pudieran decir quienes le acompañaron en
momentos importantes de su vida profesional y quedaron inspirados con su
virtuosismo?
Thompson, con experiencias vinculadas a Chucho y a Irakere, se refirió a ese
traslado del pensamiento pianístico a los instrumentos de viento. “Chucho era
exigente desde su música. Podíamos cambiar, sugerir, nos permitía opinar. La
música es compleja y llevarla de un instrumento a otro requiere análisis,
estudio”.
Los Mensajeros Afrocubanos fue esa especie de Irakere reducido. Carlos
Miyares integró esta agrupación, “aunque tengo que mencionar que el cuarteto
de Chucho era el cuarteto más cuatro metales: Germán Velazco, Alexander
Abreu, Mayquel González y yo, con el repertorio de Irakere sumado a sus
temas para el cuarteto y Mayra, su hermana. Recuerdo muchas giras,
conciertos increíbles con Bebo, con Mayra... espectacular”.
García lo cataloga como un genio criollo, con trascendencia internacional pero
apegado a las raíces cubanas, como lo hizo su padre Bebo.
“El ambiente en el que creció favoreció su formación, su versatilidad, sus
inquietudes musicales. Chucho reúne la tradición pianística del país de la
danza, de la contradanza; también el jazz como centro de su creación y el
pianismo centroeuropeo. Su cultura en torno al repertorio del piano a nivel
mundial es vasta.
“Chucho sabe trabajar el virtuosismo, la velocidad. Hay un Chucho íntimo,
discreto, profundo, además del que levanta al público en el teatro. Es una
figura... como Capablanca en el ajedrez o Alicia en el ballet. Genera
admiración, ansias de superación”.
Además de Ernán López-Nussa, José María Vitier, Robertico Carcassés,
muchos músicos, y pianistas de manera particular, también pudieran expresar
sus ideas sobre Chucho.
Un antes y un después en la música cubana se marca a partir de la creación de
Irakere, esa explosiva mezcla de jazz, rock, clasicismo y música tradicional
cubana.
Chucho confesó en una ocasión que quería buscar otra sonoridad, diferente a
las jazz band: “Quise hacer un grupo de jazz con madera, y el nombre lo pensé
desde mucho antes. Fuimos esencialmente tres columnas en la base de Irakere:
el bajista Carlos del Puerto, el percusionista Oscar Valdés y yo. La idea fue
ganar público, hacer música bailable, levantar a la gente de sus asientos,
rescatar la cultura yoruba, romper, cambiar...”.
Fue válido mencionar las “ramificaciones” que se desgajaron de Irakere, cada
uno de los proyectos que lideran músicos de esa formación como José Luis
Cortés, César López, Orlando Valle (Maraca), entre otros.
En la sesión Pensar el jazz de esta jornada se propuso el tema “Los desafíos
para orquestar para jazz band”, con la presencia del productor y
multinstrumentista Emilio Vega, el saxofonista Michel Herrera, líder de
Madre Tierra y el también saxofonista Jorge Sergio Ramírez, miembro de
varios proyectos. Los tres, con experiencia en el manejo de la interpretación y
la composición para las jazz band, coincidieron en que se necesita no solo el
dominio de la técnica, sino amplia cultura para darle vida a este tipo de
formato.
foto Chucho con 18 años junto a su padre, Bebo - tomada de facebook
Inicio
/
De Buena Tinta
/
Gracias, Chucho
NOTICIAS
Gracias, Chucho

Por: Ana María Domínguez Cruz
Fecha: 2021.02.07
Fuente: Carhueso PrOmOtOr
Gracias, Chucho, le diríamos en este año que cumplirá 80 de haber llegado a esta tierra. Gracias.
Y en franco homenaje a su legado, aún inagotable, los saxofonistas Alfred
Thompson y Carlos Miyares, miembro del Cuban Sax Quintet y líder de
Cuban Quintet, respectivamente, y el musicólogo Miguel Ángel García
confluyeron en la sesión Tributo de este domingo en el XVI Coloquio
Internacional Leonardo Acosta in memoriam.
A Chucho Valdés se le reconoció su trascendental legado, durante la
sesión Tributo de este domingo en el Coloquio Internacional Leonardo
Acosta in memoriam. Fotos: Tomadas de Streaming Cuba
Recordaron la trayectoria de Chucho, desde que fue ese niño prodigio en
medio de una familia de genios. La Orquesta Cubana de Música Moderna, el
combo, luego en 1973 Irakere, el cuarteto, Chucho Valdés y los Afro-Cuban
Messengers, el quinteto... incansable, Chucho.
De este cubano universal, seleccionado tempranamente como uno de los cinco
mejores pianistas del mundo junto a Bill Evans, Oscar Peterson, Herbie
Hancock y Chick Corea, ¿cuánto no pudieran decir quienes le acompañaron en
momentos importantes de su vida profesional y quedaron inspirados con su
virtuosismo?
Thompson, con experiencias vinculadas a Chucho y a Irakere, se refirió a ese
traslado del pensamiento pianístico a los instrumentos de viento. “Chucho era
exigente desde su música. Podíamos cambiar, sugerir, nos permitía opinar. La
música es compleja y llevarla de un instrumento a otro requiere análisis,
estudio”.
Los Mensajeros Afrocubanos fue esa especie de Irakere reducido. Carlos
Miyares integró esta agrupación, “aunque tengo que mencionar que el cuarteto
de Chucho era el cuarteto más cuatro metales: Germán Velazco, Alexander
Abreu, Mayquel González y yo, con el repertorio de Irakere sumado a sus
temas para el cuarteto y Mayra, su hermana. Recuerdo muchas giras,
conciertos increíbles con Bebo, con Mayra... espectacular”.
García lo cataloga como un genio criollo, con trascendencia internacional pero
apegado a las raíces cubanas, como lo hizo su padre Bebo.
“El ambiente en el que creció favoreció su formación, su versatilidad, sus
inquietudes musicales. Chucho reúne la tradición pianística del país de la
danza, de la contradanza; también el jazz como centro de su creación y el
pianismo centroeuropeo. Su cultura en torno al repertorio del piano a nivel
mundial es vasta.
“Chucho sabe trabajar el virtuosismo, la velocidad. Hay un Chucho íntimo,
discreto, profundo, además del que levanta al público en el teatro. Es una
figura... como Capablanca en el ajedrez o Alicia en el ballet. Genera
admiración, ansias de superación”.
Además de Ernán López-Nussa, José María Vitier, Robertico Carcassés,
muchos músicos, y pianistas de manera particular, también pudieran expresar
sus ideas sobre Chucho.
Un antes y un después en la música cubana se marca a partir de la creación de
Irakere, esa explosiva mezcla de jazz, rock, clasicismo y música tradicional
cubana.
Chucho confesó en una ocasión que quería buscar otra sonoridad, diferente a
las jazz band: “Quise hacer un grupo de jazz con madera, y el nombre lo pensé
desde mucho antes. Fuimos esencialmente tres columnas en la base de Irakere:
el bajista Carlos del Puerto, el percusionista Oscar Valdés y yo. La idea fue
ganar público, hacer música bailable, levantar a la gente de sus asientos,
rescatar la cultura yoruba, romper, cambiar...”.
Fue válido mencionar las “ramificaciones” que se desgajaron de Irakere, cada
uno de los proyectos que lideran músicos de esa formación como José Luis
Cortés, César López, Orlando Valle (Maraca), entre otros.
En la sesión Pensar el jazz de esta jornada se propuso el tema “Los desafíos
para orquestar para jazz band”, con la presencia del productor y
multinstrumentista Emilio Vega, el saxofonista Michel Herrera, líder de
Madre Tierra y el también saxofonista Jorge Sergio Ramírez, miembro de
varios proyectos. Los tres, con experiencia en el manejo de la interpretación y
la composición para las jazz band, coincidieron en que se necesita no solo el
dominio de la técnica, sino amplia cultura para darle vida a este tipo de
formato.
foto Chucho con 18 años junto a su padre, Bebo - tomada de facebook
Lo más leído de la semana



