D'Cuba Jazz
Viernes, 20 de Agosto, 2021
/Back to the Sunset/ es un fonograma que emana de las experiencias culturales de su creador, devenido en un músico de los que pueden recibir el calificativo de genio, pues como compositor y baterista es una manifestación tangible de la versatilidad y del modo eficaz en que la complejidad arquitectónica de la música puede ser llevada a la ejecución del /drumset/ con sus múltiples
artilugios rítmico-tímbricos.
Su estética se fundamenta en cuatro nociones metafísicas: intuición, instinto, impulso e imaginación Organizados durante años de estudio del arte compositivo, estos
conceptos han conducido a Dafnis Prieto a la creación de sus álbumes: /About the Monks/ (2005), /Absolute Quintet/ (2006), /Taking the Soul for a Walk/ (2008), /Dafnis Prieto Sí o Sí Quartet Live at the Jazz Standard NYC/ (2009), /Proverb Trio/ (2012), /Triangles and Circles/ (2015), /Back to the Sunset /(2018) y /Transparency/ (2020).
El álbum que nos ocupa, /Back to the Sunset/, es una oda al latin jazz.
Su escucha es inminente, tanto para percusionistas e instrumentistas en
general, como para aquellos compositores interesados en referentes
contemporáneos de orquestación. Así valora el compositor su trabajo con
el formato Big Band en la entrevista titulada “Roots and Tributes”:
Dafnis Prieto Speaks, publicada por el blog oficial de /The Jazz Gallery/:
“Realmente aprendí mucho acerca de las posibilidades que brindaba la
instrumentación, especialmente en cuanto a las texturas y conducción
de las voces. Tenía nuevas formas de manipular cómo surge una idea
musical, haciéndola sonar lo más rica posible con todos los timbres
de la orquesta. […]” [Traducción de la autora]
“I really learned a lot about the possibilities that the
instrumentation provided, especially in terms of textures and
voicings. I had new ways of manipulating how a musical idea comes
out, making it sound as rich as possible with all the various
timbres of the orchestra. […]” Kevin Laskey, Entrevista a Dafnis
Prieto
La /Dafnis Prieto Big Band/ congrega a importantes integrantes de la
pléyade jazzística contemporánea, como los trompetistas norteamericanos
Mike Rodríguez, Nathan Eklund y Josh Deutsch, y el trompetista ruso Alex
Sipiagin; los saxofonistas estadounidenses Román Filiú (Cuba-Estados
Unidos), Michael Thomas, Peter Apfelbaum, Joel Frahm y Chris Cheek; los
trombonistas norteños Tim Albright, Alan Ferber, Jacob Garchik y Jeff
Nelson; el pianista cubano-estadounidense Manuel Valera, el bajista
puertorriqueño Ricky Rodríguez, y el percusionista venezolano Roberto
Quintero. Además figuran como invitados especiales el trompetista
norteamericano Brian Lynch y sus coterráneos los saxofonistas Henry
Threadgill y Steve Coleman.
actual. Si bien obtiene galardones halagüeños mediante escalas de valor
El primer sencillo, titulado /Una vez más/, establece la línea
estilística. En su célula entonativa inicial remite al archiconocido
standard /Manteca/, de Dizzy Gillespie. De hecho, en muchos de sus temas
el álbum se percibe como un homenaje a este afamado defensor del
/bebop/. Dedicado al legendario Tito Puente, a Eddie Palmieri y a Brian
Lynch, quien figura como solista, el tema /Una vez más, /eclosiona con
una poderosa fusión, enriquecida por el songo y la timba que fungen como
armazón para los solos; planteando una sonoridad clásica, sobresale la
cuerda de los saxofones, precisamente uno de los timbres distintivos del
formato jazz band.
Lista la urdimbre, los hilos comienzan a tejerse hasta conformar una
trama multicultural, que borra las fronteras entre algunas músicas,
sumamente globalizadas y convertidas en derrotero identitario de muchos
pueblos. Ejemplo de ello es el track número dos, /The Sooner the
Better/, dedicado a Egberto Gismonti y a Jerry González. Lleno de
cosmopolitismos, el tema refleja la influencia de George Gershwin,
buscando la sonoridad de inicios del siglo XX y aproximando la Big Band
a la atmósfera tímbrica de la orquesta sinfónica que interpretara /Porgy
and Bess/ y /Un americano en París/.
El diálogo inaugural del contrabajo y las maderas, el protagonismo del
flugel y la densa arquitectura del tema manifiestan una búsqueda
filosófica de la belleza del sonido a través de la experimentación.
Dafnis Prieto logra conciliar magistralmente el estilo norteamericano
operático de Gershwin con entonaciones flamencas y mediterráneas en la
línea de los saxofones y con la ritmática claramente abakuá, evocando
las disímiles influencias étnicas que gestaron la cultura cubana.
Para completar este abigarrado tapiz, resuena el tema /Out of the Bone/,
dedicado a Steve Coleman y a Michel Camilo. El concepto de esta pieza es
a la vez jazzístico y académico contemporáneo, pues en la cadencia
inicial posiciona al saxofón barítono como un solista concertante. /Out
of the Bone/ es, como diría el erudito cubano Alejo Carpentier, un
/viaje a la semilla/, desde lo raigal a lo contemporáneo. Es un tema que
responde a la estética del free jazz, cuya esencia se percibe en todo el
álbum.
De armonías curiosas, unas veces nobles, otras lúgubres e impredecibles,
estas son expandidas hacia trompetas, trombones y saxofones sobre una
ritmática volátil que va desde un songo lento y pesante hasta un
afrojazz en compases irregulares; todo ello buscando entretejer el
sonido del África subsahariana con el de las ciudades portuarias
mediterráneas, siempre rebosantes de comercios y mercaderes. De súbito,
estas impresiones literarias son arrebatadas por las improvisaciones
simultáneas de batería y trombón, que conducen el tema hacia una timba
de las más impetuosas, sin perder aquellos efectos experimentales del
free jazz y la música contemporánea.
En este punto de la escucha, cabe preguntarse: ¿qué ha inspirado al
compositor? ¿Cómo se apropia de referentes culturales tan variopintos
como las músicas cubanas populares bailables, las músicas
tradicional-folklóricas afrocubanas, el latin jazz y su noción más
salsera, según la escena neoyorkina de finales del siglo XX, el free
jazz y la estética musical académica contemporánea, unido a aquellos
ambientes mediterráneos que evocan sonoridades árabes, egipcias, turcas,
magrebíes?
Históricamente, unas culturas han absorbido a otras. En efecto, muchos
de aquellos afluentes etno-culturales se encuentran en un continuo
proceso de globalización; pero el resultado transcultural de /Back to
the Sunset/ evidencia cómo Dafnis Prieto es capaz de observar procesos
históricos relativos a músicas determinadas y apropiarse de ellas, para
devolverlas en un producto discográfico cuya singularidad es la
canalización de estas experiencias mediante un tratamiento filigranezco
de la orquestación.
La pieza que resuelve filosóficamente aquella cuestión de los diálogos
interculturales y aporta un ambiente espiritual de paz es precisamente
/Back to the Sunset/ (track número cuatro). Al parecer gestada desde la
influencia compositiva de Johann Sebastian Bach, esta obra es un coral
estático de instrumentos de viento madera y metal, diseñado sobre un
bolero meditativo y sosegado. Por encima de su sólida orquestación,
navega la libérrima improvisación del saxofón de Henry Threadgill, cual
una de esas luces cálidas –de ocre, lapislázuli o ámbar– que componen
armónicamente el ocaso.
Sin dudas, la contemplación del sonido es el axioma que sustenta el
disco, mientras que una curaduría bien diseñada nos adentra
armónicamente en un rejuego de “sones” y melodías raigales cubanas.
/Danzonish Potpourri/, dedicado a Bebo Valdés, Art Blakey y Jane
Bunnett, es un resultado de las exploraciones del ritmo como materia
prima de la creación musical. Su perfil originario es el de un danzón
que, aparentemente, presentará una estructura convencional.
Lo cierto es que no existe nada predecible en la música de Dafnis
Prieto. El danzón se transforma en una sesión de latin jazz fusionada
con un /groove/ de free jazz, que evoca, inmediatamente, la estética del
versátil contrabajista israelí Avishai Cohen. En un giro cinematográfico
y tímbrico, el tema regresa a un nostálgico danzón en compás ternario,
en el que sobresale la improvisación de la melódica interpretada por
Peter Apfelbaum, que sugiere el estilo de los bandoneonistas
rioplatenses, trayendo una especie de taciturna reverencia al gran
compositor argentino Astor Piazzolla.
Cual salto geo-temporal, irrumpe el tema /Song for Chico/, un latin jazz
de principio a fin, con todos los intersticios rítmicos del género. El
/single/ fusiona géneros típicos cubanos como el danzón y la charanga,
injertados en la corteza de un clásico y esencialmente sonero latin
jazz, que coquetea abiertamente con la timba. No en vano el tema es
dedicado a Chico O’Farrill, Arturo O’Farrill y Mario Bauzá, fervientes
exponentes de la música cubana en la escena neoyorkina e internacional.
En /Song for Chico/ el sonido de la Big Band se expande hacia plurales
capas rítmicas y armónicas, que desembocan en los dos efectos de
campanas realizados por los instrumentos de viento en la conclusión del
tema. Su epílogo deja la impresión de una música cinematográfica,
grandilocuente, portadora de los códigos compositivos del maestro de las
bandas sonoras hollywoodenses Jerry Goldsmith.
Insoslayable resulta el tópico del amor en todo álbum de jazz. En este
sentido, /Prelude Para Rosa/ es esencialmente una canción de amor
construida sobre una especie de swing en compás asimétrico que se
convierte en un añorante latin jazz. Dedicado a Bobby Carcassés y Dave
Samuels, /Prelude Para Rosa/ nos embarga nuevamente con la sonoridad
mediterránea, esta vez rememora a Federico García Lorca, cuya melancolía
poética se hace corpórea en la melodía de los saxofones y cuyos
versátiles personajes hacen aparición en las improvisaciones de flauta
/piccolo/ y saxofón.
En el ocaso del álbum, el sencillo /Two for One/ propone la simbiosis
genérico-musical del songo y la timba que recuerda a la sonoridad de Los
Van Van. Dedicado al baterista Buddy Rich –pionero en la técnica del
instrumento y en el estilo swing–, a Chucho Valdés y a Hermeto Pascoal,
el tema se inclina hacia la estética musical contemporánea desde una
/quasi/ libertad absoluta en las improvisaciones y la armonía.
El manejo de la orquestación en /Two for One/ expande exponencialmente
las estructuras melódicas hacia las distintas sesiones de viento de la
Big Band, obteniendo una sonoridad sólida, de gran alcance espacial.
Asimismo, como un gesto filosófico coherente resurge Bach en un
fragmento fugado que desemboca en un swing a la manera de Miles Davis,
apuntando hacia un sabio diálogo entre épocas y estilos.
El solo virtuoso de batería, el más explosivo y grandioso del disco,
alista la escena para el último y más especial de los giros
cinematográficos del álbum: /The Triumphant Journey/, dedicado a Dizzy
Gillespie y Chano Pozo como reconocidos impulsores del jazz latino. Al
generar la atmósfera fílmica de una caravana en un paraje desértico,
/The Triumphant Journey/ es un tema de afrojazz lleno de ilusiones
rítmicas, pues cada capa instrumental queda organizada desde una noción
polimétrica, sirviéndose del recurso de la hemiolia heredado –entre
otras fuentes– de las músicas dieciochescas iberoamericanas.
Nuevamente Dafnis Prieto labora cual un perspicaz arquitecto de sonidos.
El tema avanza hacia su cenit, triunfante, erigido sobre un chachachá
audazmente sustituido por un puente instrumental sobre el estilo del
tango. Pareciera resurgir Astor Piazolla, pero inesperadamente resuena
una cita del tema /A Night in Tunisia/ de Dizzy Gillespie, que devuelve
la música al afrojazz primigenio.
Ha quedado listo el tejido sonoro, cuyo resultado muestra un obrar
consciente sobre la orquestación y el contrapunto como recursos
compositivos substanciales en función del sonido y la experiencia
espiritual inherente a la música. /Back to the Sunset/ es un mosaico
etno-cultural amplísimo, un lienzo cosmopolita que asume y recrea
entonaciones, ritmos, ambientes y nociones geo-culturales de diversas
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La belleza filosófica del sonido: Dafnis Prieto y su álbum Back to the Sunset
NOTICIAS
La belleza filosófica del sonido: Dafnis Prieto y su álbum Back to the Sunset

Por: Janet Rodríguez Pino
Fecha: 2021.05.26
Fuente: cidmucmusicacubana.wordpress.com
/Back to the Sunset/ es un fonograma que emana de las experiencias culturales de su creador, devenido en un músico de los que pueden recibir el calificativo de genio, pues como compositor y baterista es una manifestación tangible de la versatilidad y del modo eficaz en que la complejidad arquitectónica de la música puede ser llevada a la ejecución del /drumset/ con sus múltiples
artilugios rítmico-tímbricos.
Su estética se fundamenta en cuatro nociones metafísicas: intuición, instinto, impulso e imaginación Organizados durante años de estudio del arte compositivo, estos
conceptos han conducido a Dafnis Prieto a la creación de sus álbumes: /About the Monks/ (2005), /Absolute Quintet/ (2006), /Taking the Soul for a Walk/ (2008), /Dafnis Prieto Sí o Sí Quartet Live at the Jazz Standard NYC/ (2009), /Proverb Trio/ (2012), /Triangles and Circles/ (2015), /Back to the Sunset /(2018) y /Transparency/ (2020).
El álbum que nos ocupa, /Back to the Sunset/, es una oda al latin jazz.
Su escucha es inminente, tanto para percusionistas e instrumentistas en
general, como para aquellos compositores interesados en referentes
contemporáneos de orquestación. Así valora el compositor su trabajo con
el formato Big Band en la entrevista titulada “Roots and Tributes”:
Dafnis Prieto Speaks, publicada por el blog oficial de /The Jazz Gallery/:
“Realmente aprendí mucho acerca de las posibilidades que brindaba la
instrumentación, especialmente en cuanto a las texturas y conducción
de las voces. Tenía nuevas formas de manipular cómo surge una idea
musical, haciéndola sonar lo más rica posible con todos los timbres
de la orquesta. […]” [Traducción de la autora]
“I really learned a lot about the possibilities that the
instrumentation provided, especially in terms of textures and
voicings. I had new ways of manipulating how a musical idea comes
out, making it sound as rich as possible with all the various
timbres of the orchestra. […]” Kevin Laskey, Entrevista a Dafnis
Prieto
La /Dafnis Prieto Big Band/ congrega a importantes integrantes de la
pléyade jazzística contemporánea, como los trompetistas norteamericanos
Mike Rodríguez, Nathan Eklund y Josh Deutsch, y el trompetista ruso Alex
Sipiagin; los saxofonistas estadounidenses Román Filiú (Cuba-Estados
Unidos), Michael Thomas, Peter Apfelbaum, Joel Frahm y Chris Cheek; los
trombonistas norteños Tim Albright, Alan Ferber, Jacob Garchik y Jeff
Nelson; el pianista cubano-estadounidense Manuel Valera, el bajista
puertorriqueño Ricky Rodríguez, y el percusionista venezolano Roberto
Quintero. Además figuran como invitados especiales el trompetista
norteamericano Brian Lynch y sus coterráneos los saxofonistas Henry
Threadgill y Steve Coleman.
Conceptos como *multiculturalidad* e *hibridación*
definen al álbum. La fusión de músicas diversas es innegable; pero el
propósito artístico del compositor supera las nimiedades del mercadoactual. Si bien obtiene galardones halagüeños mediante escalas de valor
gestadas por la crítica especializada y la /mass media el
fonograma alcanza al mismo tiempo la sublimación estética.
El primer sencillo, titulado /Una vez más/, establece la línea
estilística. En su célula entonativa inicial remite al archiconocido
standard /Manteca/, de Dizzy Gillespie. De hecho, en muchos de sus temas
el álbum se percibe como un homenaje a este afamado defensor del
/bebop/. Dedicado al legendario Tito Puente, a Eddie Palmieri y a Brian
Lynch, quien figura como solista, el tema /Una vez más, /eclosiona con
una poderosa fusión, enriquecida por el songo y la timba que fungen como
armazón para los solos; planteando una sonoridad clásica, sobresale la
cuerda de los saxofones, precisamente uno de los timbres distintivos del
formato jazz band.
Lista la urdimbre, los hilos comienzan a tejerse hasta conformar una
trama multicultural, que borra las fronteras entre algunas músicas,
sumamente globalizadas y convertidas en derrotero identitario de muchos
pueblos. Ejemplo de ello es el track número dos, /The Sooner the
Better/, dedicado a Egberto Gismonti y a Jerry González. Lleno de
cosmopolitismos, el tema refleja la influencia de George Gershwin,
buscando la sonoridad de inicios del siglo XX y aproximando la Big Band
a la atmósfera tímbrica de la orquesta sinfónica que interpretara /Porgy
and Bess/ y /Un americano en París/.
El diálogo inaugural del contrabajo y las maderas, el protagonismo del
flugel y la densa arquitectura del tema manifiestan una búsqueda
filosófica de la belleza del sonido a través de la experimentación.
Dafnis Prieto logra conciliar magistralmente el estilo norteamericano
operático de Gershwin con entonaciones flamencas y mediterráneas en la
línea de los saxofones y con la ritmática claramente abakuá, evocando
las disímiles influencias étnicas que gestaron la cultura cubana.
Para completar este abigarrado tapiz, resuena el tema /Out of the Bone/,
dedicado a Steve Coleman y a Michel Camilo. El concepto de esta pieza es
a la vez jazzístico y académico contemporáneo, pues en la cadencia
inicial posiciona al saxofón barítono como un solista concertante. /Out
of the Bone/ es, como diría el erudito cubano Alejo Carpentier, un
/viaje a la semilla/, desde lo raigal a lo contemporáneo. Es un tema que
responde a la estética del free jazz, cuya esencia se percibe en todo el
álbum.
De armonías curiosas, unas veces nobles, otras lúgubres e impredecibles,
estas son expandidas hacia trompetas, trombones y saxofones sobre una
ritmática volátil que va desde un songo lento y pesante hasta un
afrojazz en compases irregulares; todo ello buscando entretejer el
sonido del África subsahariana con el de las ciudades portuarias
mediterráneas, siempre rebosantes de comercios y mercaderes. De súbito,
estas impresiones literarias son arrebatadas por las improvisaciones
simultáneas de batería y trombón, que conducen el tema hacia una timba
de las más impetuosas, sin perder aquellos efectos experimentales del
free jazz y la música contemporánea.
En este punto de la escucha, cabe preguntarse: ¿qué ha inspirado al
compositor? ¿Cómo se apropia de referentes culturales tan variopintos
como las músicas cubanas populares bailables, las músicas
tradicional-folklóricas afrocubanas, el latin jazz y su noción más
salsera, según la escena neoyorkina de finales del siglo XX, el free
jazz y la estética musical académica contemporánea, unido a aquellos
ambientes mediterráneos que evocan sonoridades árabes, egipcias, turcas,
magrebíes?
Históricamente, unas culturas han absorbido a otras. En efecto, muchos
de aquellos afluentes etno-culturales se encuentran en un continuo
proceso de globalización; pero el resultado transcultural de /Back to
the Sunset/ evidencia cómo Dafnis Prieto es capaz de observar procesos
históricos relativos a músicas determinadas y apropiarse de ellas, para
devolverlas en un producto discográfico cuya singularidad es la
canalización de estas experiencias mediante un tratamiento filigranezco
de la orquestación.
La pieza que resuelve filosóficamente aquella cuestión de los diálogos
interculturales y aporta un ambiente espiritual de paz es precisamente
/Back to the Sunset/ (track número cuatro). Al parecer gestada desde la
influencia compositiva de Johann Sebastian Bach, esta obra es un coral
estático de instrumentos de viento madera y metal, diseñado sobre un
bolero meditativo y sosegado. Por encima de su sólida orquestación,
navega la libérrima improvisación del saxofón de Henry Threadgill, cual
una de esas luces cálidas –de ocre, lapislázuli o ámbar– que componen
armónicamente el ocaso.
Sin dudas, la contemplación del sonido es el axioma que sustenta el
disco, mientras que una curaduría bien diseñada nos adentra
armónicamente en un rejuego de “sones” y melodías raigales cubanas.
/Danzonish Potpourri/, dedicado a Bebo Valdés, Art Blakey y Jane
Bunnett, es un resultado de las exploraciones del ritmo como materia
prima de la creación musical. Su perfil originario es el de un danzón
que, aparentemente, presentará una estructura convencional.
Lo cierto es que no existe nada predecible en la música de Dafnis
Prieto. El danzón se transforma en una sesión de latin jazz fusionada
con un /groove/ de free jazz, que evoca, inmediatamente, la estética del
versátil contrabajista israelí Avishai Cohen. En un giro cinematográfico
y tímbrico, el tema regresa a un nostálgico danzón en compás ternario,
en el que sobresale la improvisación de la melódica interpretada por
Peter Apfelbaum, que sugiere el estilo de los bandoneonistas
rioplatenses, trayendo una especie de taciturna reverencia al gran
compositor argentino Astor Piazzolla.
Cual salto geo-temporal, irrumpe el tema /Song for Chico/, un latin jazz
de principio a fin, con todos los intersticios rítmicos del género. El
/single/ fusiona géneros típicos cubanos como el danzón y la charanga,
injertados en la corteza de un clásico y esencialmente sonero latin
jazz, que coquetea abiertamente con la timba. No en vano el tema es
dedicado a Chico O’Farrill, Arturo O’Farrill y Mario Bauzá, fervientes
exponentes de la música cubana en la escena neoyorkina e internacional.
En /Song for Chico/ el sonido de la Big Band se expande hacia plurales
capas rítmicas y armónicas, que desembocan en los dos efectos de
campanas realizados por los instrumentos de viento en la conclusión del
tema. Su epílogo deja la impresión de una música cinematográfica,
grandilocuente, portadora de los códigos compositivos del maestro de las
bandas sonoras hollywoodenses Jerry Goldsmith.
Insoslayable resulta el tópico del amor en todo álbum de jazz. En este
sentido, /Prelude Para Rosa/ es esencialmente una canción de amor
construida sobre una especie de swing en compás asimétrico que se
convierte en un añorante latin jazz. Dedicado a Bobby Carcassés y Dave
Samuels, /Prelude Para Rosa/ nos embarga nuevamente con la sonoridad
mediterránea, esta vez rememora a Federico García Lorca, cuya melancolía
poética se hace corpórea en la melodía de los saxofones y cuyos
versátiles personajes hacen aparición en las improvisaciones de flauta
/piccolo/ y saxofón.
En el ocaso del álbum, el sencillo /Two for One/ propone la simbiosis
genérico-musical del songo y la timba que recuerda a la sonoridad de Los
Van Van. Dedicado al baterista Buddy Rich –pionero en la técnica del
instrumento y en el estilo swing–, a Chucho Valdés y a Hermeto Pascoal,
el tema se inclina hacia la estética musical contemporánea desde una
/quasi/ libertad absoluta en las improvisaciones y la armonía.
El manejo de la orquestación en /Two for One/ expande exponencialmente
las estructuras melódicas hacia las distintas sesiones de viento de la
Big Band, obteniendo una sonoridad sólida, de gran alcance espacial.
Asimismo, como un gesto filosófico coherente resurge Bach en un
fragmento fugado que desemboca en un swing a la manera de Miles Davis,
apuntando hacia un sabio diálogo entre épocas y estilos.
El solo virtuoso de batería, el más explosivo y grandioso del disco,
alista la escena para el último y más especial de los giros
cinematográficos del álbum: /The Triumphant Journey/, dedicado a Dizzy
Gillespie y Chano Pozo como reconocidos impulsores del jazz latino. Al
generar la atmósfera fílmica de una caravana en un paraje desértico,
/The Triumphant Journey/ es un tema de afrojazz lleno de ilusiones
rítmicas, pues cada capa instrumental queda organizada desde una noción
polimétrica, sirviéndose del recurso de la hemiolia heredado –entre
otras fuentes– de las músicas dieciochescas iberoamericanas.
Nuevamente Dafnis Prieto labora cual un perspicaz arquitecto de sonidos.
El tema avanza hacia su cenit, triunfante, erigido sobre un chachachá
audazmente sustituido por un puente instrumental sobre el estilo del
tango. Pareciera resurgir Astor Piazolla, pero inesperadamente resuena
una cita del tema /A Night in Tunisia/ de Dizzy Gillespie, que devuelve
la música al afrojazz primigenio.
Ha quedado listo el tejido sonoro, cuyo resultado muestra un obrar
consciente sobre la orquestación y el contrapunto como recursos
compositivos substanciales en función del sonido y la experiencia
espiritual inherente a la música. /Back to the Sunset/ es un mosaico
etno-cultural amplísimo, un lienzo cosmopolita que asume y recrea
entonaciones, ritmos, ambientes y nociones geo-culturales de diversas
regiones del orbe.
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