D'Cuba Jazz
Viernes, 20 de Agosto, 2021
En 1978 se celebró en Estados Unidos el primer festival de jazz centrado en mujeres instrumentistas – el Kansas City Women’s Jazz Festival –con el objetivo de reunir al mayor número posible de mujeres que habían estado activas en el jazz durante las décadas acumuladas de historia. No fueron pocas las mujeres que acudieron, entre ellas leyendas como Mary Lou Williams o Marian McPartland (las dos mujeres de la famosa foto de «A Jazz Day in Harlem»).* Ese mismo año España afianzaba su democracia con la Constitución que hoy conocemos, y una embrionaria escena de jazz estrictamente masculina.
En el episodio de finales de 1984 dedicado a la historia del jazz en
España del legendario programa televisivo «*Jazz entre Amigos
las mujeres aparecen solo de relleno, en ese ambiente de bar que el
programa quería recrear. Los expertos en el tema entrevistados en el
programa hablan además de un club de jazz madrileño en el que a
determinada hora aparecen «señoritas», es decir, mujeres dedicadas a la
prostitución como “broche” para rematar la jam o el concierto que
hubiese habido aquella tarde en el club. No hay ningún otro tipo de
mujeres en su relato.
Más allá de llevarme las manos a la cabeza, el dato me pareció
interesantísimo, haciéndome pensar en cómo hemos cambiado. Y acto
seguido no pude evitar preguntarme: *¿Cómo ha sido la experiencia de las
primeras mujeres profesionales del jazz en España, que ahora seguimos
con entusiasmo en nuestras cuentas de Spotify, Instagram, YouTube… y que
arrancaron en los años 90 o a comienzos del nuevo siglo? ¿Cuánto hemos
cambiado desde aquel reportaje de Juan Claudio Cifuentes, de nuestro
querido Cifu?* Estas cuestiones me surgieron esta primavera pasada
cuando vi que surgía una polémica en Twitter en torno a un festival de
mi provincia natal que ha presentado un cartel exclusivamente masculino
para este 2021.
¿Y cuántas mujeres podemos contar que estén haciendo carrera como
solistas, líderes de grupo, arreglistas… o como /sideman/
(instrumentista de combo)? Vocalistas tenemos unas cuantas, en Caravan
tenemos la suerte de contar con Itziar Yagüe en el equipo. Sin embargo,
más allá de las vocalistas activas en la escena de jazz nacional, que
tampoco son tantas, *la instantánea del jazz en España sigue siendo
bastante masculina, aunque también hay que decir que menos que hace dos
décadas. A mí me interesa averiguar cómo está cambiando y hacia dónde
vamos en este sentido*.
Me ha surgido la inquietud de analizar la evolución desde esta escena de
jazz que había cuando yo empezaba escuchar jazz en mi infancia, y el
ahora, cuando en mi etapa adulta me aproximo a la escena del jazz de mí
país para conocer qué está pasando y para escuchar su música. Al
preguntar a las artistas me he encontrado con experiencias actuales o no
tan lejanas contadas de primera mano, que me hace pensar que todavía hay
aspectos que pulir antes de que el tema aquí tratado sea una cuestión
estrictamente histórica: los prejuicios y el sesgo injusto de género
parece que no se han superado del todo todavía, aunque la opinión de
algunas de las personas con las que hemos estado en contacto para tratar
este tema es optimista. Yo no quiero ser pesimista, solo quiero intentar
dar un reflejo lo más honesto posible de cómo ha sido y es la escena de
jazz en España en este sentido. Y esto es una reflexión abierta que se
puede seguir afinando.
Durante la preparación de este artículo he estado en contacto con
algunas de las profesionales del jazz en España, profesionales que están
recorriendo festivales internacionales y que cuentan con una formación
extraordinaria tanto dentro como fuera de nuestro país. Estas son
algunas de las peculiaridades de ser mujer en un mundo de hombres (el
del jazz) que han salido a flote en las conversaciones cuando les he
preguntado por el tema:
*La escasez de presencia femenina en los circuitos de jazz genera una
energía muy masculina en las entrañas de la escena, especialmente en las
jam sessions*. «Cuando estás estudiando tocas con compañeros y
compañeras por igual, codo con codo, pero cuando ya te lanzas a una
carrera profesional, a la vida laboral, es más complicado porque al
haber menos mujeres en los circuitos, la energía es muy masculina. Y no
es algo que se haga de forma premeditada. Pero no hay equilibrio. Vas a
las jam sessions, que en cierta manera son como una entrevista de
trabajo, vas a que te vean, a relacionarte con otros músicos y
comunicarte en el lenguaje que compartimos. La jam session es como jugar
a un juego. Es como si estuvieras jugando al baloncesto y nunca te pasan
la pelota porque eres bajito, por ejemplo. Esa sensación la he tenido
muchas veces. Es más, a veces también he tenido que enfrentarme a
opiniones super machistas del tipo “¡toca guay, toca como un pibe,
eh!”», cuenta Lucía Rey en la entrevista que hemos tenido en abril de
2021. <https://www.caravanjazz.es/index.php/2021/06/01/lucia-rey/>
Luchar contra el olvido
Otra cuestión importante es el olvido que han percibido en ocasiones.
*Olvido por parte de los formadores de opinión de que ellas también
forman parte del tejido jazzístico de la escena al igual que lo son sus
colegas hombres*.
«Al principio de mi carrera profesional como músico de jazz sabía que no
sería un camino fácil, por ser una música minoritaria y de escasa
divulgación. Con el tiempo me he descubierto, a su vez, feminista, sin
yo quererlo específicamente, al observar además que los referentes
femeninos y que debería haber conocido desde el principio han sido
ocultados u olvidados por una sociedad patriarcal. Mary Lou Williams,
Geri Allen, Joanne Bracken, Eliane Elias, Tania Maria, Nina Simone, etc…
deberían estar más presentes y visibles en las listas de grandes músicos
de este estilo, y ayudar así a las niñas y mujeres que quieran dedicarse
a ello, reflejando así nuestra sociedad, tal y como es, con hombres y
mujeres (…) En mis inicios en nuestro país, cuando había pocas mujeres
que se dedicaban a esto, *Mercedes Rossy era una de ellas*.
Extraordinariamente talentosa, valiente e inquieta, músico de
primerísima línea, yo quería seguir sus pasos, pero tristemente nos dejó
muy pronto. Reconozco mi papel como una de las mujeres pioneras en el
jazz de este país, a pesar de haber sufrido alguna vez el olvido en
algún reportaje de todos los pianistas de mi generación. Pero yo no
estoy muy a favor de que haya ciclos de sólo mujeres. Me gustaría estar
como uno más, como un músico más que presenta su proyecto personal, con
hombres o mujeres en su banda, no importa…», cuenta Elisabet Raspall
<https://elisabetraspall.com/es/sobre-mi/> en la entrevista que tuvimos
el 21 de mayo.
Otra cuestión importante, que yo misma como aficionada al jazz he tenido
que pelear en las redes sociales: *no existe tal cosa como el «jazz de
mujeres». La música no tiene género. *Cuando un combo de instrumentistas
mujeres se une para hacer música, son músicos que se juntan para hacer
música, sin más, sin necesidad de que haya que añadir coletillas
estúpidas como «/en clave femenina/» al igual que a nadie se le ocurre
decir «en clave masculina» de los combos íntegramente masculinos.
Si han existido combos y big bands íntegramente femeninas a lo largo de
la historia ha sido por motivos diferentes al hecho musical en sí. Una
de las claves de este tipo de fenómenos ha sido el evitar ambientes
sexualmente hostiles o depredadores, o sencillamente encontrar la
oportunidad de poder tocar y hacer música cuando los combos íntegramente
masculinos han sido reacios a integrar a mujeres. Esto lo digo sobre
todo en perspectiva histórica y universal del jazz, no ya como una
particularidad del jazz en España…
Sin embargo, Elisabet Raspall nos cuenta que a este tópico se tuvieron
que enfrentar ella, Carme Canela y Giulia Valle
<https://www.caravanjazz.es/index.php/2021/06/09/giulia-valle-2/>, el
tiempo que estuvieron haciendo música juntas. «El enfoque del trío era
el encuentro de tres músicos que nos apetecía tocar juntas. Lo que pasa
es que luego se le dio este enfoque del tipo “ah, mira, en clave
femenina” y nosotras siempre reaccionábamos diciendo “¡Nooo!”»
Giulia Valle, contrabajista, compositora, líder de combos como Giulia
Valle Group o Giulia Valle Trío, entre otros.
La opinión sobre al futuro es por lo general optimista. Por un lado, la
actitud mas abierta de las nuevas generaciones en temas como la
sexualidad, también se están trasladando seguramente al terreno del
jazz, en tanto que las nuevas generaciones están más por la labor de
romper esos moldes, superar esos prejuicios, piensa una de las
entrevistadas.
Según Beatriz Ortega, directora del festival Feminajazz
<https://feminajazz.com/>en Madrid, «se está avanzando a pasos
agigantados». Aun así, queda por hacer y *por eso mismo decidió crear
Feminajazz en 2019*, un festival que «nació del estudio e investigación
de las programaciones de reconocidos festivales internacionales en los
cuales la programación femenina era muy escasa o inexistente. Tanto las
artistas como el público han dado muy buena acogida a este festival y
esperamos seguir hasta que deje de ser necesario, esperamos que sea muy
pronto».
Tras tres meses de investigación solo he conseguido anotar unas 12-13
mujeres instrumentistas profesionales en mi listado, incluyendo a las
más jóvenes que están empezando a aparecer en los medios y en las Big
Bands profesionales. Un número tan bajo (que seguro que no recoja toda
la realidad local algo más oscura de cada provincia) resulta paradójico
si pensamos que en Europa, España se considera puntera en temas de
igualdad. Pero quizás la explicación también se deba en parte al hecho
de que el jazz es una música minoritaria.
Aún así, las instantáneas más recientes dan todavía que pensar, no ya
sólo en la realidad de las mujeres profesionales del jazz activas, sino
también en el papel de la educación. Las imágenes siguen siendo bastante
predominantemente masculinas. ¿A qué se puede deber eso, más allá del
hecho de que el jazz es una música minoritaria? Dejo la pregunta
abierta, porque aún no he encontrado la respuesta, y además, el «ahora
mismo» no es un momento definitivo. También podemos decir que se está
formando cantera en conjuntos como la Clasijazz Valparaíso Big Band en
Almería.
Por mi parte, seguiré escribiendo sobre las y los artistas que me
gustan, con la curiosidad siempre activa, huyendo de la inercia
patriarcal que tenemos todos – yo incluida – un poco instalada en
nuestras cabezas.
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DE INTERES: El jazz no tiene género
NOTICIAS
DE INTERES: El jazz no tiene género

Por: Raquel Rodríguez
Fecha: 2021.06.24
Fuente: www.caravanjazz.es
En 1978 se celebró en Estados Unidos el primer festival de jazz centrado en mujeres instrumentistas – el Kansas City Women’s Jazz Festival –con el objetivo de reunir al mayor número posible de mujeres que habían estado activas en el jazz durante las décadas acumuladas de historia. No fueron pocas las mujeres que acudieron, entre ellas leyendas como Mary Lou Williams o Marian McPartland (las dos mujeres de la famosa foto de «A Jazz Day in Harlem»).* Ese mismo año España afianzaba su democracia con la Constitución que hoy conocemos, y una embrionaria escena de jazz estrictamente masculina.
En el episodio de finales de 1984 dedicado a la historia del jazz en
España del legendario programa televisivo «*Jazz entre Amigos
las mujeres aparecen solo de relleno, en ese ambiente de bar que el
programa quería recrear. Los expertos en el tema entrevistados en el
programa hablan además de un club de jazz madrileño en el que a
determinada hora aparecen «señoritas», es decir, mujeres dedicadas a la
prostitución como “broche” para rematar la jam o el concierto que
hubiese habido aquella tarde en el club. No hay ningún otro tipo de
mujeres en su relato.
Más allá de llevarme las manos a la cabeza, el dato me pareció
interesantísimo, haciéndome pensar en cómo hemos cambiado. Y acto
seguido no pude evitar preguntarme: *¿Cómo ha sido la experiencia de las
primeras mujeres profesionales del jazz en España, que ahora seguimos
con entusiasmo en nuestras cuentas de Spotify, Instagram, YouTube… y que
arrancaron en los años 90 o a comienzos del nuevo siglo? ¿Cuánto hemos
cambiado desde aquel reportaje de Juan Claudio Cifuentes, de nuestro
querido Cifu?* Estas cuestiones me surgieron esta primavera pasada
cuando vi que surgía una polémica en Twitter en torno a un festival de
mi provincia natal que ha presentado un cartel exclusivamente masculino
para este 2021.
¿Y cuántas mujeres podemos contar que estén haciendo carrera como
solistas, líderes de grupo, arreglistas… o como /sideman/
(instrumentista de combo)? Vocalistas tenemos unas cuantas, en Caravan
tenemos la suerte de contar con Itziar Yagüe en el equipo. Sin embargo,
más allá de las vocalistas activas en la escena de jazz nacional, que
tampoco son tantas, *la instantánea del jazz en España sigue siendo
bastante masculina, aunque también hay que decir que menos que hace dos
décadas. A mí me interesa averiguar cómo está cambiando y hacia dónde
vamos en este sentido*.
Me ha surgido la inquietud de analizar la evolución desde esta escena de
jazz que había cuando yo empezaba escuchar jazz en mi infancia, y el
ahora, cuando en mi etapa adulta me aproximo a la escena del jazz de mí
país para conocer qué está pasando y para escuchar su música. Al
preguntar a las artistas me he encontrado con experiencias actuales o no
tan lejanas contadas de primera mano, que me hace pensar que todavía hay
aspectos que pulir antes de que el tema aquí tratado sea una cuestión
estrictamente histórica: los prejuicios y el sesgo injusto de género
parece que no se han superado del todo todavía, aunque la opinión de
algunas de las personas con las que hemos estado en contacto para tratar
este tema es optimista. Yo no quiero ser pesimista, solo quiero intentar
dar un reflejo lo más honesto posible de cómo ha sido y es la escena de
jazz en España en este sentido. Y esto es una reflexión abierta que se
puede seguir afinando.
Durante la preparación de este artículo he estado en contacto con
algunas de las profesionales del jazz en España, profesionales que están
recorriendo festivales internacionales y que cuentan con una formación
extraordinaria tanto dentro como fuera de nuestro país. Estas son
algunas de las peculiaridades de ser mujer en un mundo de hombres (el
del jazz) que han salido a flote en las conversaciones cuando les he
preguntado por el tema:
*La escasez de presencia femenina en los circuitos de jazz genera una
energía muy masculina en las entrañas de la escena, especialmente en las
jam sessions*. «Cuando estás estudiando tocas con compañeros y
compañeras por igual, codo con codo, pero cuando ya te lanzas a una
carrera profesional, a la vida laboral, es más complicado porque al
haber menos mujeres en los circuitos, la energía es muy masculina. Y no
es algo que se haga de forma premeditada. Pero no hay equilibrio. Vas a
las jam sessions, que en cierta manera son como una entrevista de
trabajo, vas a que te vean, a relacionarte con otros músicos y
comunicarte en el lenguaje que compartimos. La jam session es como jugar
a un juego. Es como si estuvieras jugando al baloncesto y nunca te pasan
la pelota porque eres bajito, por ejemplo. Esa sensación la he tenido
muchas veces. Es más, a veces también he tenido que enfrentarme a
opiniones super machistas del tipo “¡toca guay, toca como un pibe,
eh!”», cuenta Lucía Rey en la entrevista que hemos tenido en abril de
2021. <https://www.caravanjazz.es/index.php/2021/06/01/lucia-rey/>
Luchar contra el olvido
Otra cuestión importante es el olvido que han percibido en ocasiones.
*Olvido por parte de los formadores de opinión de que ellas también
forman parte del tejido jazzístico de la escena al igual que lo son sus
colegas hombres*.
«Al principio de mi carrera profesional como músico de jazz sabía que no
sería un camino fácil, por ser una música minoritaria y de escasa
divulgación. Con el tiempo me he descubierto, a su vez, feminista, sin
yo quererlo específicamente, al observar además que los referentes
femeninos y que debería haber conocido desde el principio han sido
ocultados u olvidados por una sociedad patriarcal. Mary Lou Williams,
Geri Allen, Joanne Bracken, Eliane Elias, Tania Maria, Nina Simone, etc…
deberían estar más presentes y visibles en las listas de grandes músicos
de este estilo, y ayudar así a las niñas y mujeres que quieran dedicarse
a ello, reflejando así nuestra sociedad, tal y como es, con hombres y
mujeres (…) En mis inicios en nuestro país, cuando había pocas mujeres
que se dedicaban a esto, *Mercedes Rossy era una de ellas*.
Extraordinariamente talentosa, valiente e inquieta, músico de
primerísima línea, yo quería seguir sus pasos, pero tristemente nos dejó
muy pronto. Reconozco mi papel como una de las mujeres pioneras en el
jazz de este país, a pesar de haber sufrido alguna vez el olvido en
algún reportaje de todos los pianistas de mi generación. Pero yo no
estoy muy a favor de que haya ciclos de sólo mujeres. Me gustaría estar
como uno más, como un músico más que presenta su proyecto personal, con
hombres o mujeres en su banda, no importa…», cuenta Elisabet Raspall
<https://elisabetraspall.com/es/sobre-mi/> en la entrevista que tuvimos
el 21 de mayo.
Otra cuestión importante, que yo misma como aficionada al jazz he tenido
que pelear en las redes sociales: *no existe tal cosa como el «jazz de
mujeres». La música no tiene género. *Cuando un combo de instrumentistas
mujeres se une para hacer música, son músicos que se juntan para hacer
música, sin más, sin necesidad de que haya que añadir coletillas
estúpidas como «/en clave femenina/» al igual que a nadie se le ocurre
decir «en clave masculina» de los combos íntegramente masculinos.
Si han existido combos y big bands íntegramente femeninas a lo largo de
la historia ha sido por motivos diferentes al hecho musical en sí. Una
de las claves de este tipo de fenómenos ha sido el evitar ambientes
sexualmente hostiles o depredadores, o sencillamente encontrar la
oportunidad de poder tocar y hacer música cuando los combos íntegramente
masculinos han sido reacios a integrar a mujeres. Esto lo digo sobre
todo en perspectiva histórica y universal del jazz, no ya como una
particularidad del jazz en España…
Sin embargo, Elisabet Raspall nos cuenta que a este tópico se tuvieron
que enfrentar ella, Carme Canela y Giulia Valle
<https://www.caravanjazz.es/index.php/2021/06/09/giulia-valle-2/>, el
tiempo que estuvieron haciendo música juntas. «El enfoque del trío era
el encuentro de tres músicos que nos apetecía tocar juntas. Lo que pasa
es que luego se le dio este enfoque del tipo “ah, mira, en clave
femenina” y nosotras siempre reaccionábamos diciendo “¡Nooo!”»
Giulia Valle, contrabajista, compositora, líder de combos como Giulia
Valle Group o Giulia Valle Trío, entre otros.
La opinión sobre al futuro es por lo general optimista. Por un lado, la
actitud mas abierta de las nuevas generaciones en temas como la
sexualidad, también se están trasladando seguramente al terreno del
jazz, en tanto que las nuevas generaciones están más por la labor de
romper esos moldes, superar esos prejuicios, piensa una de las
entrevistadas.
Según Beatriz Ortega, directora del festival Feminajazz
<https://feminajazz.com/>en Madrid, «se está avanzando a pasos
agigantados». Aun así, queda por hacer y *por eso mismo decidió crear
Feminajazz en 2019*, un festival que «nació del estudio e investigación
de las programaciones de reconocidos festivales internacionales en los
cuales la programación femenina era muy escasa o inexistente. Tanto las
artistas como el público han dado muy buena acogida a este festival y
esperamos seguir hasta que deje de ser necesario, esperamos que sea muy
pronto».
Tras tres meses de investigación solo he conseguido anotar unas 12-13
mujeres instrumentistas profesionales en mi listado, incluyendo a las
más jóvenes que están empezando a aparecer en los medios y en las Big
Bands profesionales. Un número tan bajo (que seguro que no recoja toda
la realidad local algo más oscura de cada provincia) resulta paradójico
si pensamos que en Europa, España se considera puntera en temas de
igualdad. Pero quizás la explicación también se deba en parte al hecho
de que el jazz es una música minoritaria.
Aún así, las instantáneas más recientes dan todavía que pensar, no ya
sólo en la realidad de las mujeres profesionales del jazz activas, sino
también en el papel de la educación. Las imágenes siguen siendo bastante
predominantemente masculinas. ¿A qué se puede deber eso, más allá del
hecho de que el jazz es una música minoritaria? Dejo la pregunta
abierta, porque aún no he encontrado la respuesta, y además, el «ahora
mismo» no es un momento definitivo. También podemos decir que se está
formando cantera en conjuntos como la Clasijazz Valparaíso Big Band en
Almería.
Por mi parte, seguiré escribiendo sobre las y los artistas que me
gustan, con la curiosidad siempre activa, huyendo de la inercia
patriarcal que tenemos todos – yo incluida – un poco instalada en
nuestras cabezas.
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